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Cómo preparar un equipo de empresa para un 5K, 10K, media maratón o maratón

Inscribir a un equipo en una carrera es relativamente sencillo. Prepararlo bien es bastante más difícil. Que un grupo de compañeros decida preparar una carrera juntos nos parece una señal positiva dentro de una empresa. Como entrenadores, nos interesa especialmente la salud de las personas, también en el ámbito laboral.

En un mismo grupo puede haber personas que corren cuatro o cinco veces por semana y otras que vuelven a hacerlo después de varios años. Algunas quieren simplemente terminar su primer 10K. Otras ya tienen un objetivo de tiempo.

El proyecto es colectivo, pero el entrenamiento no puede ser idéntico para todos.

Empezar por conocer al grupo

Antes de construir un plan hay que saber quién va a correr.

¿Cuántas personas participan? ¿Qué distancia preparan? ¿Cuántas corren ya con regularidad? ¿Hay personas que están empezando? ¿Cuántas sesiones pueden realizar realmente cada semana?

Este primer diagnóstico no tiene por qué ser complicado. Su objetivo principal es evitar dos errores frecuentes: proponer un programa demasiado exigente a los principiantes o, por el contrario, un entrenamiento sin suficiente interés para los corredores más experimentados.

A partir de ahí se pueden formar varios grupos de nivel.

No suele ser necesario crear veinte planes distintos. Tres o cuatro niveles bien definidos permiten responder ya a buena parte de las situaciones.

Un objetivo común no significa hacer el mismo entrenamiento

Dos compañeros pueden preparar la misma carrera sin correr a la misma velocidad ni acumular el mismo volumen.

Una sesión puede organizarse, por ejemplo, alrededor de un tiempo de esfuerzo común en lugar de una distancia idéntica. Los corredores se reúnen para calentar, empiezan juntos, realizan después un trabajo adaptado a su nivel y vuelven a encontrarse al final.

La misma lógica puede aplicarse a la planificación semanal.

Una persona que empieza puede correr dos o tres veces por semana, mientras que un corredor más experimentado puede hacerlo cuatro o cinco. Las sesiones importantes siguen coordinadas alrededor del proyecto de la empresa, pero el contenido y la carga cambian según el nivel.

Esta organización permite mantener la dinámica colectiva sin borrar las diferencias individuales.

Hacer que el grupo sea progresivamente autónomo

La presencia permanente de un entrenador no es imprescindible para preparar correctamente a un equipo.

Ni siquiera es siempre deseable.

Un grupo que sabe cómo calentar, entender una sesión, elegir el ritmo adecuado y adaptar su entrenamiento resulta mucho más fácil de mantener en el tiempo.

El papel del entrenador puede entonces evolucionar: no tiene por qué dirigir cada salida, sino construir el marco en el que el grupo pueda funcionar.

Esto puede apoyarse en una caja de herramientas sencilla:

  1. calentamientos de referencia;
  2. ritmos orientativos según los niveles;
  3. sesiones que puedan realizarse en pequeños grupos;
  4. algunos ejercicios de fuerza;
  5. reglas sencillas para adaptar o eliminar una sesión;
  6. recomendaciones de recuperación;
  7. una organización de las últimas semanas antes de la carrera;
  8. una lista práctica para el día de la competición.

Una o dos personas dentro de la empresa pueden actuar también como referentes del grupo. Su función no es convertirse en entrenadores, sino ayudar a organizar los encuentros y a transmitir la información.

El seguimiento a distancia permite mantener la individualización

Autonomía no significa ausencia de seguimiento. La planificación puede construirse a distancia y evolucionar durante toda la preparación.

Los participantes disponen de sus sesiones mientras el entrenador mantiene una visión global: regularidad, evolución, entrenamientos realizados, fatiga comunicada, cambios de objetivo o dificultades particulares.

Este sistema permite también trabajar con varios centros de trabajo o con personas cuyos horarios no les permiten participar siempre en los mismos entrenamientos.

El grupo sigue unido por una fecha y un objetivo comunes, aunque no todos puedan correr en el mismo lugar y a la misma hora. Y el objetivo debe seguir siendo también disfrutar juntos del proyecto.

Intervenir cuando la presencia del entrenador aporta realmente algo

Algunas sesiones sí ganan mucho cuando están directamente supervisadas. Una intervención al comienzo del proyecto permite conocer al grupo, observar los diferentes niveles y explicar cómo funcionará la preparación. En algunos casos, un test de velocidad también puede ser útil y convertirse, además, en un momento divertido para el grupo.

Una sesión técnica puede servir después para trabajar el calentamiento, los ritmos o la economía de carrera. Un encuentro intermedio permite reajustar los grupos.

Por último, una intervención cerca de la competición puede centrarse en las últimas semanas, la estrategia de carrera y la organización del día de la prueba. El objetivo no es multiplicar las sesiones presenciales, sino elegir aquellas en las que la presencia del entrenador aporta más valor.

5K, 10K, media maratón o maratón: no es el mismo proyecto

La distancia elegida cambia profundamente la preparación.

Un 5K o un 10K permiten generalmente integrar con bastante facilidad a personas relativamente principiantes. La media maratón exige ya una mayor regularidad.

El maratón es un proyecto mucho más exigente. En los últimos años la distancia se ha normalizado mucho, pero sigue siendo una prueba seria. Requiere varios meses de preparación, un mayor volumen de entrenamiento y especial atención a la progresión de las personas menos experimentadas.

En un grupo grande puede ser más interesante ofrecer varias distancias que imponer el maratón a todo el mundo.

El objetivo común pasa entonces a ser el evento y no necesariamente una única distancia.

Empezar con suficiente antelación

Una empresa que espera hasta las últimas semanas antes de la carrera pierde buena parte del interés del proyecto.

La preparación es precisamente lo que permite que el grupo se vaya construyendo poco a poco.

Las primeras semanas sirven para recuperar una práctica regular y formar los distintos niveles. Después, el trabajo se vuelve más específico. Las últimas semanas permiten finalmente llegar con suficiente frescura al día de la carrera.

En un maratón, esta anticipación es especialmente importante.

Una carrera puede ser colectiva sin convertirse en un programa estándar

Preparar un equipo de empresa no consiste en enviar el mismo PDF a cincuenta personas.

Hay que encontrar un equilibrio entre tres elementos: un objetivo común, suficiente individualización y una organización sencilla para la empresa.

Eso es precisamente lo que buscamos construir en Oregano Athletics.

Podemos organizar los grupos, construir los programas y proporcionar las herramientas necesarias para que los participantes entrenen con bastante autonomía. El seguimiento se realiza principalmente a distancia, con intervenciones puntuales cuando la presencia de un entrenador aporta un valor real.

Tanto si el objetivo es un 5K como un 10K, una media maratón o un maratón, el punto de partida es siempre el mismo: conocer al grupo antes de construir el entrenamiento.

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